Miomas

Mioma uterino

Miomas

¿Qué es un mioma?

El mioma en el útero también llamado fibroma o miomas uterinos, es un crecimiento no tumoral del tejido muscular liso del útero (miometrio), que aparece frecuentemente durante la edad reproductiva de la mujer. Su presencia no conlleva un riesgo aumentado de cáncer de útero.

Se origina de una única célula miometrial que se divide repetidamente. Son masas firmes y elásticas que se distinguen claramente del tejido circundante. El patrón de crecimiento del los miomas es muy variable: pueden crecer muy lentamente o presentar un aumento de volumen rápido, e incluso pueden no crecer durante años. Además, algunos se pueden reducir por sí mismos.

El tamaño del mioma también es muy variable, desde aquellos indetectables al ojo humano (sólo visibles al microscopio) a grandes masas que distorsionan totalmente el útero. Pueden ser únicos o  múltiples, y según su localización en relación con las diferentes capas que componen el útero presentan variada sintomatología.

¿Qué síntoma produce un mioma?

Tres de cada 4 mujeres presentan un mioma en algún momento de su vida reproductiva, pero la mayoría de ellas no presentan síntomas. En muchas ocasiones se diagnostican incidentalmente al realizar una ecografía ginecológica.

En aquellas mujeres  que presentan síntomas, los más comunes son:

  • Sangrado menstrual abundante
  • Menstruaciones prolongadas (7 o más días de sangrado)
  • Pesadez pélvica o dolor
  • Frecuencia miccional
  • Estreñimiento
  • Infertilidad/esterilidad

En raras ocasiones, pueden producir dolor pélvico agudo. Esto puede ocurrir cuando:

  • Debido al crecimiento rápido del mioma, el aporte sanguíneo queda insuficiente, el tejido se infarta y produce dolor ( y en raras ocasiones, fiebre).
  • En miomas pediculados, que crecen como excrecéncias del útero y que están unidos a él por un fino pedículo por el que le llegan los vasos sanguíneos. Si el pedículo vascular se torsiona, el aporte sanguíneo se interrumpe y el mioma puede infartarse, produciendo dolor.

La localización en relación con las diferentes capas del útero, el tamaño y el número de miomas, son determinantes del tipo de síntomas y signos que producen.

¿Cómo se diagnostica un mioma?

  • Exploración ginecológica: la presencia de irregularidades en el contorno del útero o aumento de tamaño del mismo, sugiere la presencia de miomas.
  • Ecografía ginecológica: idealmente realizada vía transvaginal, permite ver la presencia de miomas, su tamaño y localización.
  • Analítica de sangre: los miomas no se pueden detectar en una analítica, sin embargo ésta puede estar indicada para valorar el impacto del sangrado abundante, o para descartar la presencia de otras condiciones que puedan producir sintomatología parecida.
  • Histeroscopia: consiste en introducir una pequeña óptica en el interior de la cavidad uterina a través del cérvix. Tras distender la cavidad con una solución salina, permite valorar la presencia de miomas submucosos y, eventualmente, tratarlos.

Tratamiento del mioma

Existen múltiples posibles enfoques del tratamiento de los miomas uterinos.

El tratamiento de elección dependerá de sintomatología, la localización, el número, el tamaño y el deseo reproductivo de la paciente.

Entre los posibles tratamientos se incluyen:

    • Actitud expectante: seguimiento  periódico del crecimiento y la sintomatología.
    • Tratamiento farmacológico: no existen fármacos que eliminen los miomas pero sí se han descrito ciertas drogas que pueden enlentecer su crecimiento e incluso, reducir su tamaño, así como mitigar la sintomatología que estos producen.
    • Cirugía:
      • La miomectomía consiste en extirpar quirúrgicamente los miomas, dejando el útero en su lugar. Según la localización y el tamaño de los miomas se optará por una determinada vía de abordaje:
        • Histeroscopia: indicada en caso de pequeños miomas submucosos.
        • Laparoscopia 
        • Laparotomía
      • Histerectomía: consistente en extirpar el útero ya sea por vía laparoscópica o mediante cirugía abierta (Laparotomía). Reservado para pacientes con deseo gestacional cumplido.

Riesgo de desarrollo de nuevos miomas:

En todos los procedimientos, exceptuando la histerectomía, pueden quedar pequeños miomas microscópicos que no sean detectados durante la cirugía y que pueden eventualmente crecer y causar reaparición de la sitomatología con el tiempo.

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